Hace ya muchos años, en mi primera experiencia como desempleado, que no "parado", una persona bastante sabia me dijo, "Marco, no estas sin trabajo, simplemente ahora tu trabajo es buscar trabajo. Y tienes que manejarlo así, tienes que trabajar ocho horas diarias en buscar trabajo". Si aceptamos el término "parado", empezamos mal. Uno solo esta parado si deja de moverse.
Este artículo tiene varios objetivos y motivaciones, la primera es ayudar a quien no haya tenido que trabajar buscando trabajo otras veces, quizás mi experiencia o mis ideas les puedan ayudar. La segunda, para ser sincero, es terapéutica hacia mi propia persona. Hace dos días me he quedado fuera en la fase final de un proceso en el que había invertido mucho esfuerzo e ilusión, y estoy en fase de carga de baterías. Necesito poner por escrito cosas para colocar las ideas y los ánimos en su sitio. La tercera es que todo el que lea esto sepa que estoy trabajando en buscar trabajo y por el mismo precio ser un poco más visible para todo el que pueda necesitar un perfil como el mio.
Un poco de historia para dar entrada a algunas reflexiones motivadoras.
Me he visto obligado a trabajar buscando trabajo en tres ocasiones en mi vida profesional siendo este momento una de ellas.
La primera fue a los cuatro años de empezar a trabajar, y tuvo que ver indirectamente con el 11S en Estados Unidos. ¿Por qué digo esto? porque algo que podemos aprender desde ya es que cuando una compañía prescinde de nuestros servicios: primero, puede no tener nada que ver con nuestra competencia profesional; y segundo, no solo es que nosotros nos quedemos sin trabajo, la compañía también pierde, nos pierde a nosotros. La mayoría de las veces los motivos son ajenos a nosotros. No nos "fustiguemos" con lo que hemos hecho bien o mal demasiado tiempo. Autoanálisis, un periodo de reflexión corto para mejorar en lo posible, y pasamos página.
La segunda vez fue hace 10 años aproximadamente, en esta ocasión reconozco que el motivo fue un exceso de "honestidad" y "sinceridad" por mi parte en un comité de dirección del que formaba parte. Sin embargo, también os digo, la honestidad es uno de mis valores conductores. Seguramente si hoy me viese en una situación parecida, haría algo parecido. Quizás con más cautela y menos expuesto, pero similar.
Y la tercera es en el momento actual. El motivo, la empresa para la que trabajaba, por motivos de negocio, dejó de necesitar hacer lo que yo hacía para ellos. De hecho cuando rescindieron el contrato yo ya llevaba seis meses considerando que esa posibilidad estaba en el aire por un mero análisis de cómo estaba el mercado. Cuando llegó la Covid-19, se hizo evidente y sucedió. De hecho salí de la compañía con un apretón de manos, un agradecimiento, y un ofrecimiento a volver si se reactivaba mi actividad principal dentro de ella. Nunca os vayáis de una empresa cerrando la puerta de un portazo, todo lo contrario, dejadla "entornada" si podéis.
¿Que os puedo contar de lo aprendido en estos tres períodos intentando no ser muy pesado?
Tiempos, en mi primer periodo de paro tardé ocho meses en encontrar trabajo, en mi segundo periodo de paro tardé once, y en este tercer periodo, como no soy adivino, no lo sé. En cualquier caso no es extraño tardar seis meses en encontrar trabajo. Todo lo que sea menos de seis meses es un éxito, y tardar entre seis meses y un año es "normal". Yo a partir del año me empiezo a poner nervioso. Afortunadamente, no me ha llegado a pasar.
Las empresas, siempre en mi experiencia personal, tienen periodos en los que contratan más. La franja Febrero a Junio es buena porque las empresas abren sus presupuestos en Enero (normalmente) y si tienen necesidades específicas en recursos humanos, es un buen momento para buscar. Pasado Junio todo se enfría ante la llegada del verano. Otro buen periodo es Octubre y Noviembre. Si queda presupuesto disponible y hay carga de trabajo, tras la vuelta del verano y activarse en Septiembre, se vuelve a contratar en esos dos meses. Por qué cuento esto, para que nadie se ponga nervioso en los meses de verano o navidades cuando nos apuntamos a procesos y vemos que "no se mueve una hoja de un árbol". Es cíclico y es normal.