Ahora que el "Project Management Institute" del lado Americano y la Unión Europea con su "PM2" han incluido dentro de sus respectivas metodologías un capítulo para los sistemas de gestión de proyectos "Ágiles" nos surge la duda, ¿Qué utilizamos? ¿Cual es mejor? pues seguramente y como en la mayoría de las ocasiones: "ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario", es decir, las dos dependiendo de la tipología del proyecto o incluso una mezcla de ambas. Hagamos un ejercicio de reflexión sobre el tema.
La realidad es que es un tema que tampoco es nuevo, cuando yo hice mi formación en proyectos con el Instituto de Empresa Business School allá por el 2011, dentro del programa ya se estudiaban las dos cosas y se nos remarcaba la importancia de ambas. Es cierto que nosotros dimos mucho más peso a la metodología PMI por aquel entonces, pero al final esto es como todo, la cosa va de tener herramientas que nos permitan manejar las dificultades propias de los proyectos para conseguir desbloquearlas.
Dado que solo se trata de herramientas de Gestión de Proyectos, que todas están reconocidas y que todas están bastante rodadas, la forma que se me ocurre de plantearos este artículo es como casi siempre tan cuadriculada como la que nos enseñan en las ingenierías, eso suponiendo que no vengas ya cuadriculado de casa, como es mi caso.
Veamos los pros y los contras de cada una de ellas, y luego yo os hablaré de mi experiencia particular en distintos escenarios.
Empecemos con SCRUM.
Esta metodología trabaja con el ciclo de vida del proyecto iterativo e incremental, donde se va liberando el producto de forma periódica. Es una metodología muy enfocada en el trabajo en equipo. Scrum está especialmente indicado para proyectos en entornos donde se necesita obtener resultados rápidos y se basa en los siguientes aspectos: INNOVACIÓN, PRODUCTIVIDAD, FLEXIBILIDAD Y COMPETITIVIDAD.
Estas serían sus principales ventajas y desventajas:
Ventajas:
Como hemos dicho, Scrum es una propuesta de gestión basada en la división del trabajo en iteraciones, es decir, fases con objetivos y tareas específicas. Esto hace que necesariamente aporte beneficios en aspectos como los siguientes: